CENTUM Solutions ha sido seleccionada, entre más de 40 entidades, para participar en el Programa de Especialización de Gestores Europeos de I+D+i del Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI).

29/03/2017

Durante una estancia de dos semanas, parte del equipo de CENTUM ha estado en la oficina SOST del CDTI en Bruselas para formarse y obtener información sobre los mecanismos de financiación de la Unión Europea y para recibir apoyo al desarrollo de su plan de innovación.

El Plan de Innovación que presenta CENTUM Solutions persigue la especialización en el desarrollo de proyectos englobados en tres ejes principales: sistemas de protección y control de drones y medidas electrónicas, sistemas de control de tráfico aéreo de aeronaves tripuladas y no tripuladas y sistemas de geo posicionamiento y navegación.

“Nuestra participación en este programa fortalece la presencia del grupo CENTUM en Europa y nos permite identificar oportunidades, formar consorcios, ampliar vías de expansión y conocer de primera mano las tendencias de la Unión Europea en I+D+i y los mecanismos de financiación del Programa Horizonte 2020“, afirma Héctor Coloma, ‎responsable de innovación y emprendimiento corporativo de CENTUM Solutions”.

El CDTI es una entidad pública empresarial que depende del Ministerio de Economía, Industria y Competitividad y promueve la innovación y el desarrollo tecnológico de las empresas españolas. Su objetivo es apoyar en el ámbito estatal e internacional a empresas españolas y fortalecer la capacidad de la industria española para obtener fondos europeos y financiar sus proyectos de I + D.

Fuente: http://centum.com/centum-ha-seleccionada-participar-programa-especializacion-gestores-del-cdti/

 

Los nanosatélites que integran QB50, incluido QBITO, se lanzarán rumbo a la ISS en los próximos días. Su misión conjunta comenzará en abril cuando sea desplegado el primer grupo de ellos.

QB50 es un proyecto internacional, liderado por el Instituto Von Karman (Bélgica) para el estudio de las propiedades de la baja termosfera. Está formado por 36 nanosatélites que han sido diseñados, desarrollados y fabricados en 28 países a través de centros de investigación o equipos universitarios. De ellos, 28 serán lanzados desde la Estación Espacial Internacional (ISS) y 8 lo harán en el lanzador indio PSLV.

La Universidad Politécnica de Madrid (UPM), gracias al trabajo de sus investigadores del Centro de Operaciones y Soporte a Usuarios Español (E-USOC) de la Agencia Espacial Europea (ESA), firma uno de esos nanosatélites. QBITO es su primer CubeSat, un estándar de satélite de reducido tamaño y de unos pocos kilos de peso (en este caso de 10x10x26 centímetros y 2 kilos).

Durante los más de 2 años que han invertido en su desarrollo, los investigadores del E-USOC han logrado una propuesta “robusta e innovadora”, en sus propias palabras. QBITO se ha diseñado con el objetivo de que sus subsistemas sean muy versátiles, permitiendo satisfacer las necesidades de misiones diversas.

Los principales desarrollos para esta misión son: el subsistema de potencia, la estructura, el subsistema de control térmico, los mecanismos de despliegue de antenas, el software embarcado y el subsistema de comunicaciones, este último desarrollado en colaboración con la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Telecomunicación de la UPM.

QBITO ha superado las exigentes pruebas necesarias para poder volar: ensayos estructurales, térmicos y funcionales definidos por el consorcio para asegurar el éxito de misión, así como las pruebas definidas por Nanoracks, la empresa encargada de poner los satélites en órbita.

Seis meses de estudio de la termosfera

Al igual que los otros CubeSat que conforman la red de QB50, QBITO tiene como misión científica estudiar la baja termosfera, muy poco conocida porque su densidad es demasiado baja para emplear globos aeroestáticos y demasiado alta para desarrollar misiones duraderas con satélites. En la termosfera se absorbe gran parte de la radiación de alta energía que llega del Sol, la más dañina para la vida de nuestro planeta. QBITO rodeará la Tierra en una órbita inicial circular de 420 km. altura y 51º de inclinación. Todos los CubeSat cuentan con sensores idénticos y su combinación permite establecer una red de toma de datos multipunto.

El E-USOC entregó al Instituto Von Karman su QBITO finalizado y listo para vuelo en noviembre de 2016. Desde ahí se envió a EEUU y ahora se encuentra dentro del carguero Cygnus, que se lanzará por el cohete Atlas-V desde Cabo Cañaveral rumbo a la Estación Espacial Internacional no antes del 27 de marzo, según la última actualización de NASA.

Una vez que el carguero atraque en la Estación Espacial Internacional, los astronautas extraerán de él, junto con el resto de la carga, los nanosatélites del QB50. Posteriormente estos se desplegarán en dos tandas, una en abril y otra en junio. QBITO lo hará en la primera de ellas. Ahí comienza la misión. Su duración estimada es de 6 meses, ya que una vez alcancen la órbita de destino irán perdiendo altura debido a la resistencia aerodinámica hasta desintegrarse en la atmósfera al final de su vida útil.

Además del diseño y fabricación del satélite, el E-USOC ha desarrollado el segmento de tierra y el concepto de operaciones. Mediante su estación de seguimiento de satélites, enviará los comandos y recibirá los datos emitidos desde QBITO para después procesar todos estos parámetros y conseguir que la fase de explotación de los datos obtenidos con la misión sea exitosa.

QBITO, contenedor de ciencia experimental

La investigación científica dentro de la red QB50 es la razón de ser de este primer CubeSat de la UPM. Junto a esa carga de pago principal (Ion and Neutral Mass Spectrometrer, INMS), lleva embarcados dos experimentos secundarios, uno que permitirá evaluar el comportamiento del n-Docosane como material de cambio de fase en condiciones de microgravedad y otro, que permitirá probar un software de determinación y control de actitud basado en la teoría de control mediante lógica difusa.

Por si fuera poco, el hecho de usar como plataforma de la misión un CubeSat, permite otro hito, la demostración en órbita. Esto es, llevar cargas útiles adicionales para ser probadas en ambiente espacial con un coste económico reducido. En el caso de QBITO, se incluye un detector de infrarrojo de onda media que no precisa refrigeración.

Y realizarlo en la UPM, en un centro de investigación ubicado en el campus de excelencia internacional, de Montegancedo, contribuye a la finalidad educativa que también tiene el proyecto. En el equipo del E-USOC que ha trabajado en QBITO a lo largo de este tiempo se han integrado jóvenes ingenieros y estudiantes, futuros investigadores y profesionales del sector que han adquirido un conocimiento de gran valía para su futuro al estar inmersos en un reto espacial real de esta envergadura.

Fuente: http://www.upm.es/?id=f20e2a058bafa510VgnVCM10000009c7648a____&prefmt=articulo&fmt=detail

 

No hay duda de que los materiales compuestos están en un momento de gran desarrollo mundial. Sólo en 2015 la demanda de productos fabricados con estos materiales ha alcanzado los 22,2 billones de dólares. La razón es que se trata de materiales ligeros capaces de soportar altos esfuerzos mecánicos, lo que permite desarrollar estructuras muy resistentes y muy ligeras a la vez.

J. Carlos Fernández-Toribio
Grupo de Nanocompuestos Multifuncionales del Instituto IMDEA Materiales

Este hecho tiene implicaciones inmediatas en sectores como el aeroespacial en el que el peso juega un factor clave. Así, se pueden fabricar aeronaves capaces de transportar mayor carga y consumir menos combustible simplemente cambiando los materiales clásicos por materiales compuestos. Es por eso que nuevos modelos de aviones como el Boeing 787 o el Airbus A350 incluyen un gran volumen de material compuesto en su fabricación como se puede observar en la Figura 1.


Figura 1: Materiales usados en la fabricación del BOEING 787 (izquierda) y el AIRBUS 350

Sin embargo, los procesos de fabricación de estos materiales son aún bastante tradicionales y presentan una escasa automatización. Este hecho supone un fuerte impedimento para extender su uso a otros sectores fuertemente automatizados como por ejemplo la automoción. Además, estos materiales presentan complejos mecanismos de fallo, lo que dificulta su mantenimiento mediante el uso de costosos métodos de inspección como los ultrasonidos.

Es debido a estas y otras razones que el desarrollo de sensores multifuncionales en el área de los materiales compuestos es fundamental. Este tipo de sensores proveen información continuada de la ‘salud’ del material desde su fabricación hasta su posterior puesta en servicio. De esta manera se facilita tanto monitorizar el procesado, como detectar posibles fallos en la pieza. Estos requerimientos obligan a que los sensores deben formar parte del material en sí, lo que puede afectar negativamente a las propiedades de la estructura final. En este sentido, los sensores en forma de fibra se han posicionado como los mejores candidatos puesto que su pequeño tamaño hace que el efecto sobre las características finales de la pieza sea despreciable.

Se pueden fabricar aeronaves capaces de transportar mayor carga y consumir menos combustible simplemente cambiando los materiales clásicos por materiales compuestos

En este campo de investigación el grupo de Nanocompuestos Multifuncionales del Instituto IMDEA Materiales ha desarrollado un material novedoso que se ajusta perfectamente a las condiciones para ser considerado el sensor perfecto. A primera vista este material en forma de fibra se parece a un hilo (Figura 2), y de hecho, mecánicamente se podría asemejar a un hilo superresistente. De esta manera puede ser hilado y fácilmente integrado en materiales compuestos como parte del refuerzo. Pero además, esta fibra presenta una alta conductividad eléctrica, parámetro que se ha mostrado extremadamente sensible a posible deformaciones mecánicas o a la presencia de ciertos químicos a su alrededor. Estas características lo convierten en un potencial sensor con múltiples aplicaciones. Pero, ¿cuál es la razón de esta extraña combinación de propiedades? La respuesta a esta pregunta se encuentra en la nanoescala, allí se puede observar que esta fibra no es una estructura continua, sino que es una red gigantesca formada por la unión de millones de nanoconstituyentes: los nanotubos de carbono. Estas nanoestructuras en base carbono son extremadamente populares por sus extraordinarias propiedades mecánicas, eléctricas y térmicas, y por su ampliamente reportado uso como sensores. Así, la fibra aquí presentada explota estas propiedades únicas del nanomundo para traerlos a la macroescala, lo que la convierte en un excelente sensor.


Figura 2: Fibra de nanotubos de carbono

Desde el punto de vista de las aplicaciones, esta fibra ya se ha utilizado en procesos ampliamente extendidos en la industria como la infusión por vacío. Esta técnica consiste en la fabricación de materiales compuestos mediante la inyección de resina a lo largo de una preforma de fibra seca. En este caso la preforma se hace apilando laminas sobre un soporte rígido o premolde, el cual se cierra posteriormente mediante una bolsa de vacío. Finalmente, se aplica vacío sobre el sistema cerrado a través de una toma de salida mientras una toma de entrada lo conecta a una reserva de resina; de esta manera la resina es conducida por el vacío a través de la preforma impregnándola, tal y como se esquematiza en la Figura 3a. Cuando al final del proceso de polimerización la resina se solidifica, se obtiene la pieza final. Obviamente, el flujo de resina durante el proceso es un parámetro determinante para garantizar la buena calidad del proceso y, por tanto, debería ser monitorizado.

Figura 3: a) Esquema del proceso de infusión de vacío; b) fotografía del proceso de infusión monitorizado por fibras de nanotubos; c) esquema y gráfica comparativa entre el flujo de resina superficial y el flujo medido por la fibra

De esta manera, de acuerdo a un modelo analítico, cambios en la resistencia eléctrica de la fibra de nanotubos de carbono permite determinar la posición del flujo de resina en cada momento durante un proceso de infusión de vacío [1]. Estos resultados se muestran junto con la evolución del flujo superficial en la figura 3c. De acuerdo con los datos obtenidos, se pudo detectar una diferencia entre el flujo superficial de resina y el flujo a través del laminado, medido mediante el uso de la fibra. Así, se concluye que la distribución del flujo a lo largo del espesor no es homogéneo, lo cual podría tener implicaciones en la calidad del producto final.

Esta fibra ha tenido aplicaciones reales ya que ha sido implementada de forma satisfactoria en los alerones de un coche de competición construido por los estudiantes de la Universidad Carlos III (Figura 4). La imagen de la izquierda de la figura 4 muestra el método de implementación de la fibra de nanotubos en tejidos de fibra de vidrio. Así, la fibra fue simplemente cosida a los tejidos, lo que no supuso ningún impedimento durante la fabricación. El propósito final buscaba aprovechar la piezoresistencia mostrada por la fibra. Esto es, que la fibra al verse sometida a deformaciones mecánicas cambie su resistencia eléctrica en respuesta. De esta manera, las cargas mecánicas a las que se ven sometidas los alerones durante la carrera serían fácilmente detectables mediante simples medidas eléctricas. Este sería el primer paso a seguir para determinar el potencial uso del sensor para aplicaciones de monitorización de deformaciones y daño en materiales compuestos.

Figura 4: (izquierda) fotografía de la implementación de las fibras de nanotubos durante el proceso de fabricación de los alerones; (derecha) coche de carreras construido por estudiantes de la Universidad Carlos III

Parte de estas actividades de investigación se han desarrollado en el marco del proyecto MUDATCOM Compuestos multifuncionales y tolerantes al daño: integración de nanorefuerzos de carbono avanzados y laminados no-convencionales (Ref.: MAT2012-37552-C03-02). Este proyecto ha sido financiado por el Ministerio de Economía, Industria y Competitividad, dentro del Subprograma de Proyectos de Investigación Fundamental no Orientada.

[1] Referencia bibliográfica:
Fernández-Toribio, Juan C., et al. A Composite Fabrication Sensor Based on Electrochemical Doping of Carbon Nanotube Yarns Advanced Functional Materials 26.39 (2016):7139-7147

Fuente: http://www.madrimasd.org/informacionidi/analisis/analisis/analisis.asp?id=68461

 

Recientemente FIDAMC ha firmado un acuerdo de colaboración con Reciclalia en el marco del proyecto de reciclado OPTIFIBER.

Este acuerdo supone una alianza tecnológica de primer nivel para el desarrollo de actividades de investigación que resuelvan las necesidades actuales de la industria, con especial interés en los sectores del transporte (aeronáutica, automoción, ferrocarril y naval) energía eólica y construcción, así como para el desarrollo de nuevas oportunidades de negocio.

Reciclalia, fundada en 2011 como una empresa innovadora y visionaria en el sector del medio ambiente, ofrece una solución global para los residuos de materiales compuestos, apostando claramente por la I+D+I.

Mediante este acuerdo FIDAMC colaborará con Reciclalia como centro de desarrollo para la optimización y caracterización de los procesos de reciclado de materiales compuestos y participará activamente en la búsqueda de aplicaciones.

Fuente: http://fidamc.es/es-es/Noticias/Detalle-Noticia/Article/141/FIDAMC-y-Reciclalia-contra-los-Resiudos-de-Composites

La digitalización de nuestras vidas es un hecho. El ya famoso internet de las cosas, o IoT por sus siglas en inglés, se ha presentado como el camino a seguir para todos los aspectos que afectan a la vida de los humanos. El IoT engloba un conjunto de tecnologías que tienen mucho potencial y que tienen mucho que aportar a la industria y a la calidad de vida de la población. “Pero, aunque el IoT tenga un futuro muy prometedor, actualmente no se pueden conocer las garantías ya que está en proceso de maduración”, asegura Moisés Rodríguez, Business Unit Director Telco and Media de CENTUM.

Ciudades inteligentes, vehículos que se conducen solos y aplicaciones para la industria son sólo algunos de los sectores en los que se está instalando el IoT. Para que todos estos procesos funcionen correctamente es necesario realizar unos test de garantía de calidad o Quality Assurance.

El Quality Assurance engloba un conjunto de actividades y pruebas sistemáticas que garantizan la calidad satisfactoria de un servicio o producto. Mediante unos procesos de testing, se buscan todos los defectos y errores previos a la ejecución. “Nuestro objetivo es que cada vez que alguien tenga que probar o testar Quality Assurance, piense en CENTUM. ya que ofrecemos un modelo de Quality Assurance Continuo que cubre la fase del diseño, la automatización y la monitorización”, explica Rodríguez.

Un ejemplo que permite entender mejor lo que es el IoT son las “Smart Cities” o “ciudades inteligentes”. Cuando los proyectos avancen y sean cada vez más tangibles, las Smart Cities y sus habitantes se enfrentarán a retos que el Quality Assurance deberá resolver. “En estas situaciones es necesario que el Quality Assurance sea exhaustivo para que los impactos sean menores. Este sistema no sólo garantiza que funcionen las ciudades inteligentes, sino que nadie pueda interferir en el sistema”, revela Rodríguez.

Respecto a los procesos de Quality Assurance, desde CENTUM. aseguran que es necesario que esté presente desde el diseño y que se realice de forma continuada para que, de esta forma, pueda seguir probándose durante toda la vida del proyecto.

“Debemos trabajar hacia la automatización del Quality Assurance”, afirman desde CENTUM..

Fuente: http://centum.com/iot/