Abierto el plazo de solicitud desde el 09/01/2024 hasta el 30/01/2024 a las 14:00 horas  de presentación de solicitudes de la convocatoria 2023 de ayudas a «Proyectos de Generación de Conocimiento» y a actuaciones para la formación de personal investigador predoctoral asociadas a dichos proyectos.

Ficha de la convocatoria

La Asociación de Parques Científicos y Tecnológicos de España (APTE) elabora un listado con la relación de ayudas, licitaciones y noticias de innovación convocadas a nivel nacional y regional a la que pueden optar las entidades de los PCTs, con el objetivo de facilitar el acceso a toda la información disponible.

El período de solicitud para estas ayudas es del 30 de enero al 20 de febrero de 2024. Con motivo de la inminente publicación de esta convocatoria, la Agencia Estatal de Investigación ha organizado un webinario el próximo 17 de enero a las 12:00h. Conectate aquí.

En un paso significativo hacia la promoción de la investigación y la innovación, la Agencia Estatal de Investigación (AEI) ha anunciado el lanzamiento de un ambicioso programa de colaboración público-privada para el año 2023. Este programa, parte del Plan Estatal de Investigación Científica y Técnica y de Innovación 2021-2023, destinará un presupuesto de 320 millones de euros para apoyar proyectos de desarrollo experimental en cooperación entre empresas y organismos de investigación.

Objetivo del programa: El programa tiene como objetivo principal promover el desarrollo de nuevas tecnologías, la aplicación empresarial de ideas y técnicas innovadoras, y la creación de nuevos productos y servicios.

Especificaciones y actividades financiadas: Las ayudas del programa están enfocadas en la incorporación de conocimientos y resultados científico-técnicos para la validación y el desarrollo precompetitivo de nuevas tecnologías, productos y servicios. Se busca crear un entorno interdisciplinario para la aplicación y transferencia de estos desarrollos, incentivando la generación de patentes, la cooperación empresarial con centros de investigación, y la creación de empresas spin-off.

Beneficiarios del programa:

  • Organismos públicos de investigación.
  • Universidades públicas y sus institutos universitarios.
  • Institutos de investigación sanitaria acreditados.
  • Otros centros públicos de I+D+i, con personalidad jurídica propia, que en sus estatutos o en la normativa que los regule o en su objeto social tengan la I+D+i como actividad principal.
  • Centros Tecnológicos y Centros de Apoyo a la Innovación Tecnológica.
  • Universidades privadas con capacidad y actividad demostrada en I+D+i.
  • Centros privados de I+D+i, con personalidad jurídica propia y sin ánimo de lucro que tengan definida en sus estatutos o en la normativa que los regule o en su objeto social a la I+D+i como actividad principal.
  • Empresas, entendiendo como tales a toda sociedad mercantil, independientemente de su forma jurídica, que de forma habitual ejerza una actividad económica dirigida al mercado.
  • Asociaciones empresariales sectoriales.

Podrán ser entidades beneficiarias los centros de I+D a que se refiere la disposición adicional decimocuarta de la Ley 14/2011, de 1 de junio, y los centros públicos de I+D+i de investigación agraria o alimentaria dependientes de las Comunidades Autónomas integrados en el sistema INIA-CCAA. Como excepción a la obligación de tener personalidad jurídica propia, en el caso de que alguno de estos centros careciese de personalidad jurídica propia, constará como beneficiaria la administración pública a la que pertenezca.

Para poder adquirir la condición de beneficiarias, se requiere que las entidades que estén válidamente constituidas en el momento de la presentación de la solicitud de ayuda, cuenten con personalidad jurídica propia, y tengan residencia fiscal o establecimiento permanente en España.

Órganos responsables:

  • Órgano Instructor: Subdivisión de Planificación y Gestión Administrativa, Agencia Estatal de Investigación.
  • Órgano de seguimiento científico-técnico: Subdivisión de Programas Temáticos Científico-Técnicos, Agencia Estatal de Investigación.

Tipo de financiación: El programa ofrece financiación en forma de subvención, préstamo y anticipo reembolsable FEDER.

Régimen de la convocatoria: Las ayudas se otorgan mediante un proceso de concurrencia competitiva.

Fuente: APTE

 

El plazo de presentación de solicitudes estará comprendido entre el 24 de enero de 2024 y el 17 de abril de 2024. 

Esta convocatoria, en concurrencia no competitiva, está dotada con 1.000 millones de euros, de los que 500 millones se otorgarán en forma de subvención y otros 500 millones en forma de préstamo, de la que podrán ser beneficiarias las Sociedades Mercantiles, tanto estatales como privadas, que realicen una actividad industrial y que ejecuten proyectos que descarbonicen la instalación industrial.

Podrán presentarse dichas empresas individualmente o en agrupación con otras empresas industriales, empresas proveedoras de conocimiento o empresas de servicios energéticos siempre que contribuyan a la descarbonización de la instalación industrial.

Los ámbitos de actuación de esta línea de ayudas son:

– Reducción de emisiones directas de la instalación industrial, dirigida a la descarbonización de fuentes de energía, a la gestión energética integral de procesos industriales, a la descarbonización por reducción de recursos naturales o a la captura, almacenamiento y uso de carbono.

– Mejora sustancial de la eficiencia energética por el ahorro de energía eléctrica.

– Instalaciones de energías renovables para autoconsumo en los procesos productivos de la instalación industrial.

– I+D+i para impulsar la descarbonización de la instalación industrial.

 

BOE: https://www.boe.es/boe/dias/2023/12/28/pdfs/BOE-B-2023-39164.pdf

Fuente: Ministerio de Industria y Turismo

Aunque las cantidades de metales preciosos como el oro en la basura electrónica son muy pequeñas (del orden de 300 gramos por tonelada), para conseguir un kilo de oro bastan entre tres y cuatro toneladas de smartphones, frente a las 200 toneladas que requiere tratar un mineral de oro (normalmente con leyes de partes por millón). Parece que merece la pena reciclar toda la basura del mundo, ¿no?

Sin embargo, de las 53,6 millones de toneladas de residuos electrónicos que se generaron en 2019 (para 2030 se esperan 77,4 t) solo se recicló el 17,4 %. El resto se abandona, y nos ahoga.

Tenemos una propuesta imaginativa para reciclar y utilizar de forma rentable el conjunto de metales de la basura electrónica. No es un disparate ni un delirio, es atar cabos con el conocimiento científico que tenemos, y apostar por revolucionar el futuro desde hoy.

El tesoro enterrado en la basura electrónica

Entre el 30 y el 32 % en peso de la basura electrónica son metales. Resulta que tenemos a mano un gran supermercado de metales, incluyendo las preciadas tierras raras.

El conjunto de metales que contienen muchos tipos de basura podríamos decir que son superaleaciones base cobre, niquel o hierro. Y en muchas hay metales muy apreciados como el aluminio, el litio, el cobalto y el silicio, sin olvidar las mencionadas tierras raras y el oro.

La siguiente tabla muestra el porcentaje de metales en distintos aparatos electrónicos. Por hacernos una idea de lo que se pierde cuando enterramos nuestra CPU, el móvil o una batería de litio.

En un continente como Europa, donde tenemos una regulación de metales críticos y estratégicos tan severa, e importamos la mayoría de los que consumimos de países africanos, Sudamérica, China o Rusia, ¿cómo es posible que no aprovechemos al máximo esta mina que tenemos en la basura electrónica?

Solo interesa el cobre, el aluminio, el níquel y el oro

La respuesta está en que las empresas interesadas en el reciclaje de la basura electrónica focalizan su actividad en la recuperación de los metales más preciados. Es decir, hacen una recuperación selectiva: solo recuperan cobre, níquel, aluminio y, por supuesto, oro, despreciando el resto.

Si quisiéramos reciclar el resto de los metales, habría que ir uno por uno también mediante reciclado selectivo, algo que es caro y complejo. Y normalmente no compensa el coste.

Eso sin contar que los procesos de extracción, normalmente por lixiviación, no son medioambientalmente muy amigables.

Un proceso típico de recuperación de basura electrónica (por ejemplo, de circuitos impresos) conlleva, una vez separada la parte metálica, una operación para separar el hierro (por separación magnética), una lixiviación para separar el cobre, otra más para los metales preciosos y en el mejor de los casos, una más para el níquel. Y el resto de metales minoritarios se desecha.

Por todo esto en el reciclado de la basura electrónica se desaprovecha la práctica totalidad del valor potencial que alberga.

La propuesta imaginativa: todos a la vez

¿Y si los recuperamos todos a la vez?

La separación del conjunto total de metales de una fuente determinada de basura electrónica llevaría consigo una única operación de lixiviación (dos, en el caso de querer separar además algún metal de alto valor como el oro) y se aprovecharía la totalidad de metales presentes en los residuos. De una manera más rápida y barata, recuperaríamos la totalidad de los metales.

Pero ¿por qué no se hace?

La respuesta a día de hoy es: porque el material resultante de un reciclaje conjunto no sirve para nada, o sirve para muy poco. Conseguiríamos una aleación compleja, pero sin una aplicación práctica concreta. Pero eso es solo a día de hoy. Avancemos.

Recientemente hemos publicado un trabajo en Intermetallics que demuestra que, mezclando aleaciones equivalentes a las que se encuentran en la basura electrónica (si se recuperaran en su totalidad) y en las proporciones adecuadas, se pueden fabricar aleaciones de alta entropía de altas prestaciones. Esto… ¿es bueno? Lo es, es muy bueno.

El material del futuro: aleaciones de alta entropía

Los materiales resultantes, las aleaciones de alta entropía, pueden competir con las mejores aleaciones ya conocidas en ámbitos como la alta temperatura, las propiedades magnéticas, el almacenamiento de hidrógeno, etc. Se perfilan como el material del futuro, y se están invirtiendo cuantiosos fondos en investigarlas.

Pueden suponer un salto cuantitativo importante en muy distintas aplicaciones (desde magnéticas hasta estructurales), pero el uso excesivo de metales críticos y estratégicos para desarrollarlas está frenando su implantación industrial. Con el desarrollo de esta idea, tendríamos un doble éxito: reciclaríamos toda la basura electrónica e impulsaríamos las prometedoras aleaciones de alta entropía.

La cuadratura del círculo

No sin la industria.

Haría falta generar un mercado que pudiera consumir las aleaciones extraídas de la basura electrónica, con todos sus elementos a la vez. Esto implicaría, además, que el reciclado sería más rentable, ya que una extracción total de todos los metales es más sencilla y barata que la recuperación selectiva de uno o varios metales.

Es muy difícil que un fabricante de productos en serie pueda comprometerse con una aleación que requiere de uno o varios metales de los que no puede garantizar el suministro permanente. Sin embargo, usando la basura electrónica como fuente, habríamos resuelto este problema.

Por un lado, resolvemos un problema de escala mundial mediante un proceso de reciclado más barato y eficiente y, por otro, empujamos el desarrollo de aleaciones de muy altas prestaciones (las aleaciones de alta entropía) sin la necesidad de depender del suministro de metales críticos o estratégicos: la cuadratura del círculo.

José Manuel Torralba, Catedrático de la Universidad Carlos III de Madrid, IMDEA MATERIALESAlberto Meza, Investigador postdoctoral, IMDEA y Damien Tourret, Researcher in Materials Science & Engineering, IMDEA

Fuente: IMDEA Materiales